Blue Snowflake
Mostrando entradas con la etiqueta Práctica 1. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Práctica 1. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de octubre de 2013

La literatura de transición, de Juan Cervera

El presente artículo habla sobre la literatura existente entre la infantil y la juvenil, la que se conoce como literatura de transición.
A diferencia de la literatura infantil, la cual está encaminada a dar respuestas a los lectores sobre sí mismos, sobre el mundo que les rodea o sobre cuestiones relacionadas con la infancia; la Literatura de transición es difícil de definir.
El artículo describe la adolescencia como una etapa en que comienzan a surgir dudas y preguntas sobre temas en los que antes no se había pensado: la personalidad, la sexualidad, la religión y la familia, y en la que aparece otro tipo de egoismo, diferente al de la niñez. En esta fase, los adolescentes piensan que la causa de todos sus problemas y dificultades, reside en fuentes externas a él, por lo que, comienza a no sentirse a gusto entre su familia y sus amigos. Es por ello por lo que la literatura dirigida a estos jóvenes, ha de diferenciarse de la infantil en el sentido en que, ya no necesita sentirse protagonista de la obra, lo que necesitan ahora es verse identificados con las experiencias de los personajes de sus libros y tener la oportunidad de reflexionar sobre sus vivencias a través de la lectura. El crecimiento personal, se dará de manera paralela a la literatura, aunque ésta, junto con el cine, conformarán un nuevo marco de referencia para el adolescente.
En cuanto al tratamiento de los temas de este tipo de literatura, cabe destacar la presencia de aquellos que preocupan a los jóvenes, mezclados con los temas adultos.

Al finalizar la etapa de transición, llegamos a la literatura juvenil, la cual ha sufrido ciertos cambios con el transcurso del tiempo. Actualmente, los jóvenes presentan problemas de comprensión lectora frente a los textos tradicionales y canónicos que originariamente fueron creados para ellos, por lo que se inclinan hacia la literatura ganada del mundo adulto.



Para saber más sobre este artículo pincha sobre el siguiente enlace:

La literatura de transición

sábado, 19 de octubre de 2013

"Literatura infantil y formación de un nuevo maestro" de Isabel Tejerina

     Este artículo, escrito por Isabel Tejerina, trata la importancia y el prestigio de la Literatura Infantil y su incuestionable valor durante el desarrollo del niño, tanto a nivel académico como personal.
      Además, reflexiona sobre el debate de si existe la Literatura Infantil: para unos, adaptación de las obras adultas a la competencia del niño; para otros, creación mediocre defendida por los intereses editoriales. Sin embargo, las diferentes manifestaciones literarias vienen determinadas por el ansia estética de los lectores y su capacidad interpretativa.
      Sobre su delimitación conceptual, la autora resalta que no todos los libros para niños son Literatura Infantil y, por tanto, se han de incluir en dicho concepto los diferentes géneros (narrativa, poesía y teatro) que, durante la Educación Primaria, han de tratarse con intención lúdica y artística, mediante diferentes manifestaciones y actividades: juego dramático, producciones con imágenes (tebeo) u otras, en las que esté presente la música y el movimiento (cine).
      En relación al Corpus de la Literatura Infantil, la escritora distingue dos grupos: en uno incluye la literatura "ganada", no creada para los niños, pero que éstos han hecho suya a lo largo del tiempo y la adaptada, dirigida a ellos: cuentos populares tradicionales, poesía folklórica, fábulas y algunas novelas. Y, en otro aquella creada expresamente para niños (los clásicos de la Literatura Infantil Universal).
      Respecto a la dificultad de escribir para los niños, dado que contempla aspectos tanto literarios como psicopedagógicos, exige determinados requisitos: un estilo literario accesible a sus capacidades; recursos del juego verbal (rimas, palabras inventadas...); mantenimiento de la intriga; diálogos y descripciones; diversidad temática; desenlaces felices y texto interesantes, originales, fantásticos e ilustrados. Para así, facilitar una amplia percepción de la vida y favorecer el entendimiento de sus emociones y la solución a sus conflictos.
      Por otro lado, y no considerando la educación como simple instrucción, Tejerina defiende la necesidad de la literatura en este etapa, cuya función es la de impulsar el descubrimiento de sí mismo y del entorno, enriquecer su pensamiento, imaginación y creatividad, desarrollar su experiencia, ampliar vocabulario, etc. Sostiene que no se ha de abordar como una asignatura común, sino de forma lúdica y placentera, contemplando las necesidades e intereses del niño.
      Por último, aporta recursos didácticos para la educación literaria en esta etapa: títeres, teatro guiñol, talleres literarios, adivinanzas, trabalenguas, rompecabezas, crucigramas, etc. con los que se despertaría el gusto por la literatura en el niño.

viernes, 18 de octubre de 2013

El canon literario y la literatura infantil y juvenil: Los cien libros del siglo XX

La autora, Isabel Tejerina Lobo, presenta este artículo para tratar de un libro que han publicado referido al canon literario infantil y juvenil: Cien libros para un siglo.
En primer lugar, el artículo comienza  refiriéndose a lo que es o debería de ser el canon literario. Por un lado, no hay establecida una definición exacta de lo que es un canon literario, aunque sí expone sus criterios de lo que debería de ser: "corpus limitado a los mejores escritores". Por otro lado, este criterio se extiende cuando se trata del canon literario escolar, ya que, según la tendencia que siga la persona que enseña la literatura (historicista, humanista...), también tiene que abarcar lo estético, lo moral, lo pedagógico, lo comunicativo... cuando se está tratando de un repertorio de obras para niños. Además, hay que tener en cuenta el nivel de comprensión de estos, el tema que trata, los valores que transmiten, la identificación que los niños pueden tener con las obras, etc.
En segundo lugar, hace referencia al libro mencionado arriba: Cien libros para un siglo. Este libro está catalogado como una especie de manual en el cual se realiza una recapitulación de las mejores obras de literatura infantil y juvenil del siglo XX, aunque, según la autora, tiene una restricción: establece una obra por año. En este sentido, hay obras muy importantes del canon literario que no aparecen en este libro por considerarlas secundarias a la que han elegido.
En cuanto a los géneros literarios, las obras reseñadas y comentadas en el libro pertenecen, mayoritariamente, a la narrativa, aunque los álbumes ilustrados y el cómic también tienen importancia. El manual carece de géneros como el teatro y la poesía, pero la autora supone que puede deberse a la gran desproporción que existe entre las obras narrativas y de teatro o poesía.
Por último, las obras que aparecen representadas pertenecen a 21 nacionalidades diferentes, estando España a la cabeza de todas ellas, con 28 escritores. En segundo lugar, se encuentra Gran Bretaña, con 21, y Estados Unidos, Francia y Alemania, con 11, 10 y 9 autores, respectivamente.
Finalmente, Cien libros para un siglo invita a los lectores más jóvenes a disfrutar de la literatura infantil y juvenil, ya que, con su selección de obras, no pretende establecer un canon literario, pero sí realizar un recorrido limitado de las mejores obras que se pueden leer.
Enlace del artículo de Isabel Tejerina Lobo